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Viernes, 01 Diciembre 2023 18:44

LAS OVEJAS DUERMEN EN FAMILIA - CAPÍTULO 25 "EL CLAN DE LA FA"

 El clan de la FA

 

La Huerta de Alcandora no es Hollywood, carece de grandes avenidas, no alberga lujosas mansiones, si bien la densidad de estrellas por metro cuadrado es superior a la de Beberly Hills. Como muestra, estos cuatro señores del cine. Ellos forman parte del clan de la FA, Figuración Alcandora, un grupo de entre treinta y cinco y cuarenta personas que llenaba diariamente el autocar en la Fuente. El destino era según: unas veces Tabernas, otras Sierra Alhamilla. Poco a poco el autobús se quedó grande; ahora los cuatro viajan en turismo cuando los llaman a rodar, o sea, a figurar. Fernando, Eduardo, Pedro y Gideon son Figurantes, con mayúscula. Rectificación: Pedro me dice que él es actor. Bien. Sea como sea, estos currantes del cine tienen labrado un nombre en el cine ganado a pulso de la perseverancia en el buen hacer, las productoras conocen su profesionalidad, los llaman a tiro fijo si su perfil encaja en una filmación de las muchas que a diario se hacen en tierras almerienses, ya sea largometraje, corto, spot…: “En un diámetro de cien kilómetros, todos los días hay un rodaje, vienen de todos los lugares del planeta”, me cuentan.

“Pasa que si no son superproducciones no se entera nadie porque las productoras nos llaman y si estamos disponibles, al set”.

Los comienzos en la cosa esta del cine son tan dispares como di- versa es la personalidad de cada uno de ellos. En el caso de Eduardo fue la casualidad: estaba en el lugar oportuno en el momento justo. Lo de Gideon viene de cuando aún dormía en la cuna: publicidad y estas cosas, incluso fue la sonrisa de Coca-Cola en España, en el año 83; dirigió el anuncio Sidney Pollak. Pedro se inició en el teatro escolar de los Salesianos de Logroño. Le obligaron a aprenderse en diez minutos las dos primeras estrofas del poema La Higuera, y las recitó. Luego conoció a Adolfo Marsillach, primer paso para ingresar en la Escuela de Arte Dramático de Zaragoza. No aguantó las reglas académicas, se largó a un rodaje de Julio Medem. Fernando llegó y besó el santo en una gran superproducción cinematográfica y hasta ahora. Los cuatro son modestos aun cuando sin ellos y otros más como ellos, incluidas las féminas, los rodajes quedarían huérfanos de glamur y talento.

Los amaneceres en pleno desierto de Coyote son difícilmente descriptibles de tanta hermosura. Por el contrario, la anochecida es insufrible si has pasado ahí más de catorce horas y has de regresar de nuevo a las seis de la mañana del día siguiente. Así son las jornadas de rodaje de estos cuatro ilustres de la figuración: de seis de la madrugada a…, a cuando el director diga. “El vestuario y maquillaje se lleva tres o cuatro horas en función del número de personas, como fue en Juego de Tronos, y eso si nadie se desmadra, porque trescientos o cuatrocientos frikis juntos…; después, a esperar. Fíjate que, en Barcelona, en el rodaje de Primavera Sound, Pedro estuvo todo el día sin rodar hasta la última escena, a las siete de la tarde. A veces se hace muy pesado”. En estos casos cada uno entretiene el tiempo como puede o quiere: a Pedro le encanta relacionarse con los compañeros de rodaje. Eduardo se traslada mentalmente en el tiempo y espacio: “Te metes en el personaje en el momento que te vistes, es automático. Así y todo, en gran medida consiste en saber que este trabajo es así, no queda otra, grandes dosis de paciencia. Hay días que no ruedas ni una escena, fue el caso de Exodus, en Sierra Alhamilla. En este punto, hay coincidencia en que como Ridley Scott ninguno: puso requisitos mínimos de trato a los figurantes: sueldo, condiciones de trabajo…, el mejor director que hemos tenido, como él no ha venido nadie».

Sueldo…, veamos, ¿se puede vivir de esto, del trabajo de figurante? “No y sí”. Aclaremos. “Sí se puede si te mueves por todo el mundo. Tenemos compañeros que han comenzado en la figuración y actualmente están en labores de producción en un lado y en otro. Si no es así, tienes que compaginarlo con otra actividad”. Pasa que el veneno lo llevan en el cuerpo. Se mete en sangre. Hablar de rodajes con Fernando, con Gideon, con Pedro y con Eduardo es infiltrarse en un mundo que a los ajenos nos parece fascinante. Ellos lo habitan con pasión, forma parte de su vida. Anécdotas una tras otra y a cada cual más desternillante. Episodios como el calor del desierto en pleno verano vestidos con ropa de invierno; inviernos de intenso frío vestidos de romanos; de las barbas abundantes al rapado absoluto; del Resucitado a la Promesa; de Exodus a Terminator con Assasin’s Creed mediante; de The Gate al Mago de Oz de paso a Zona hostil; de Los Nuestros a Sister Brothes sin olvidar a Josefine. La lista de películas y series es inacabable.

El set de la charla rebosa de historias, de vivencias, de emociones, de recuerdos. Una mesa con un frutero colmado de frutas, centenares de carteles y fotografías enmarcadas configuran el decorado. Cuatro protagonistas sin guion entremezclan sus diálogos a la voz de… ¡se graba!, ¡acción!

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